<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271</atom:id><lastBuildDate>Sat, 24 Oct 2009 01:57:34 +0000</lastBuildDate><title>Erotica y demonios</title><description>La erótica es una manera de expresar los sentimientos interiores, tanto de amor como de rabia. Estas historias reflejan fantasías para liberar tensiones internas.</description><link>http://succubo.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Molamolax)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271.post-8027884043615655000</guid><pubDate>Thu, 01 Nov 2007 23:16:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-11-01T23:22:02.145Z</atom:updated><title>Rasúrame</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rypedj_weKI/AAAAAAAABOk/5BYUZtx4pEo/s1600-h/VanessaErotica1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rypedj_weKI/AAAAAAAABOk/5BYUZtx4pEo/s200/VanessaErotica1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128014987686607010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era verano y nos íbamos a la casa de la playa. Era un viaje largo y tuvimos que salir muy temprano para aprovechar el día así es que en el coche estábamos ilusionados por comenzar este periodo que nos pertenecía a nosotros, sólo a nosotros y a nosotros solos!!&lt;br /&gt;Llegamos a la hora de comer antes de irnos a la playa me dijo que tenía que arreglarse. Yo me lo figuraba así es que me senté tranquilamente en el sofá y abrí mi libro en esos momentos por el separador con la expectativa de avanzar en 20 o 30 páginas ya que me imaginaba que tendría que depilarse, ponerse cremas,… en fin todas esas cosas que hacen las mujeres, que nos gustan tanto y de las que tanto renegamos…&lt;br /&gt;Al cabo de solamente 4 páginas oigo la puerta del baño y me imaginé que se le había olvidado algo cuando la veo que aparece con una camiseta y una maquinilla de afeitar en la mano. “Me aburría allí sola así es que he venido a que me hagas compañía”. Extendió una toalla en el asiento del sofá, se reclinó en el brazo del sofá y abriendo las piernas inclinó la cabeza para discernir el mejor sitio para comenzar…&lt;br /&gt;Yo estaba estupefacto con el libro entre las manos y admirando la belleza de esas largas piernas convergiendo en la oscuridad y ese momento de intimidad que ella me permitía compartir y disfrutar. Debió de darse cuenta de mi penetrante mirada porque levantó su cabeza y con media sonrisa me dijo “¿quieres hacerlo tú?”. Si mi boca estaba antes abierta ahora era un agujero negro. Incrédulo le pregunté si estaba segura y ella con toda confianza asintió con la cabeza, moviendo su pelo por su frente.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Aquello me pareció alucinante: Verla completamente abierta de piernas para mí, con un instrumento peligroso, exponiéndose totalmente a mí, vulnerable, confiándome su dolor y confiando que no lo iba a ser… Cerré el libro, cogí la gilette y levantando un poco más su camiseta me incliné como un joyero que examina una nueva pieza para decidir por dónde empezaba. Identifiqué el hueso lateral de la pelvis y desde ahí comencé a frotar la maquinilla hacia el interior de la forma más suave que el miedo a rasgar aquella seda me permitía. Ella se rió estrepitosamente lo que me hizo fallar en mi intento de acercarme porque su vientre se movía compulsivamente. “Sin miedo, firme pero sin apretar demasiado” – me dijo. El caso es que esa frase abrió una luz en mi interior y supe exactamente lo que quería. Me acerqué un poco más a ella y deslizando la cuchilla por el horizonte de sus dunas escuché el rasgado que producía el afeitado. Ella se estremeció por la sensación, los pellizcos de la cuchilla y sobre todo mi determinación.&lt;br /&gt;Tan cerca podía oler su esencia aunque ya no podía afectarme más fisiológicamente porque yo ya no tenía un bañador, era un absoluto escándalo, y ella lo sabía.&lt;br /&gt;Conseguí recortar el triángulo de Venus hasta dejarlo a la altura de la braga del biquini, y fue cuando ella me dijo “No, todo”. Levanté la vista y vi sus ojos clavados en mí, la expresión concentrada y el ceño fruncido, en definitiva, concentrada en lo que le estaba haciendo. Tenía los pezones clavados en la camiseta, obviamente sin sujetador, se le marcaban pidiendo a gritos salir, rasgarle el tejido y ser libres.&lt;br /&gt;Con esta nueva directriz, comencé justo debajo de ombligo a rasurar hacia abajo, pero ahora tenía otro objetivo en mente. Mientras con una mano manejaba la maquinilla con la otra, con la excusa de tensar el tejido abracé su labios mayores con la mano cerrada sobre ellos, como si no quisiera que hablasen, tirando de ellos ligeramente hacia abajo, acompañando el ritmo de la maquinilla, lo cual hacia que inevitablemente se moviera algo en su interior, de manera sutil pero lo suficiente como para sentir que algo llamaba a su puerta y la respuesta fue la de producir la llave que garantiza que la puerta va a ser abierta sin problemas. Y esa llave cada vez me embriagaba más y me hacía la boca agua.&lt;br /&gt;Todo el monte de Venus estaba deforestado, suave, protuberante, exhibiendo su cumbre desnuda como queriendo crecer hacia el infinito. Ahora quedaban los laterales y esa era la mía. Admiraba su cofre cerrado, todavía sin explorar, e intenté comenzar a afeitar directamente pero no podía. La carne cedía y no generaba suficiente presión para que el trabajo fuera efectivo. Ella me dijo que tenía que agarrar un lado y que mi propio dedo hiciera de barrera. Abrí su vulva y admiré su color rosado y absorbí toda su esencia en una bocanada que me aceleró el corazón. Introduje un dedo longitudinalmente de manera que abarcara todo el labio mayor pero al tiempo me aseguré que tuviera el máximo contacto con su interior, caliente ahora, al tiempo me colocaba extremadamente cerca de su clítoris, como casualmente, sin intención pero moviendo su entorno de forma distraída… Ella echó la cabeza para atrás y respiró profundamente.&lt;br /&gt;El afeitado era ya lo de menos. Ella se olvidó del peligro entre sus piernas y se abandonó a los roces “fortuitos” que el movimiento rítmico de la maquinilla producía en mi otra mano. Estaba completamente mojada y yo me resbalaba por lo que me veía obligado a retomar mi posición de firmeza una y otra vez, lo que producía más roces en su vulva y que yo procuraba que se complementaran con movimientos en el clítoris. De hecho, apoyé ligeramente mi mano en su zona ya despoblada haciendo presión en el clítoris y centrándome en tenerlo siempre en constante movimiento. Ella, me miraba por encima de mi hombro, con la expresión completamente descentrada en la depilación en sí, simplemente admirando como mi mano movía su dulce centro y así, con la vista era consciente de que le estaba dando placer. ¿y yo que? Creo que sobra toda descripción, haciendo un esfuerzo completamente heroico en no hacer un estropicio ya que entre sus flujos y el ansia que tenía de acercar mi boca a su sonrosado coño no podía concentrarme. Mi polla palpitaba y sentía como segregaba cada vez más, y cada vez que me movía sentía la necesidad de arrancarme el bañador y penetrarla de una sola vez. Entraría profundamente, sin dolor, a la primera, todo lo favorecía…&lt;br /&gt;La parte de la vagina era la más delicada ya que estaba completamente empapada y ya me había encargado yo de distribuir su metálico almíbar, como si estorbase pero realmente para hacerla estremecer. El roce con la entrada a su coño se producía en cada movimiento y hacía que ella se echara hacia atrás y delante de forma suave pero lo suficiente como sentir como era su corazón el que marcaba el ritmo.&lt;br /&gt;El suplicio terminó y concluí. Con media sonrisa le dije que había terminado e hice como si ese fuera el final, dejando la maquinilla en la mesa y retomando el libro. ¡¡¡Su cara era un poema!!! No podía creer que después de haber estado calentándola y frotándome contra su chocho la iba a dejar así. “¿Me va a dejar así?” dijo con incredulidad. “uy! Perdona! Voy a limpiarte!” Tomé una toallita y suavemente acaricié todo su coño para dejarlo libre de los depósitos de la operación. De repente se me presentó su chocho completamente pelado, suave, emanando la llamada que yo estaba esperando y mi polla tomó control de mi ser.&lt;br /&gt;Me acerqué directamente al clítoris y recorrí con mi lengua de abajo a arriba la raja, solo por la superficie, sin adentrarme, saboreando los restos de flujo y disfrutando la suavidad de terciopelo que había conseguido. Ella gimió; fue un gemido apagado, de placer y sobre todo de saber que yo estaba allí y que había llegado el momento en el que mi cálida boca abrazaba su centro de azúcar. Repetí la operación volviendo a lamer la superficie de su coño de abajo a arriba, esta vez empezando más abajo, a la altura de la vagina. Podía saborear el escalofrío férreo de sus esencias y eso cada vez me volvía más loco. Admiraba su coño perfectamente cerradito como si fuera un cofre, un bivalvo pulsante en su interior. Me encantaba la tersura de su piel y sabía que la estaba volviendo loca al no darle lo que necesitaba en ese momento. Poco a poco iba adentrando mi lengua en su rajita, sobre todo en el clítoris que ya estaba duro y emergente. Lo humedecí con mi saliva y con sus flujos y decidí dejar la lengua posada en él, dando pequeños círculos absolutamente centrados en su capuchón. Ahora sí que gemía y me acariciaba la cabeza, quitándome y poniéndome según su coño le dictaba. Me retiré y abrí su coño con mis manos para admirar el rosa con tintes de granate con el que me deleitaban sus piernas abiertas y deslicé mi lengua por todo él, en todas las direcciones. Agarré sus labios menores con los míos y comencé a succionar, moviendo la cabeza de atrás a delante, tensionando su piel lo suficiente para hacerla sentir pero sin tanta fuerza como para hacerle daño. Estaba mamando de su coño. Metí la lengua en su vagina, rebañando los posos interiores y disfrutando de su acidez. Mientras tanto, mi mano acariciaba el monte de Venus completamente pelado, suave y delicado y en este momento ultrasensible por verse expuesto a un tacto que no es habitual. Incorporándome me puse a chupar ese mismo monte delicado, apreciando completamente su nueva delicadeza. Bajé hasta clítoris y me puse a masajearlo con mi labios de forma circular.&lt;br /&gt;En esos momentos ella intentaba incorporarse para cogerme la polla de la manera más irracional que he visto. Se lo puse fácil porque yo estaba a punto de reventar. Me bajé el bañador y ella la agarró con su mano moviéndola frenéticamente de arriba abajo para descargar así su tensión e intentando transmitir la sensación que ese momento experimentaba su clítoris siendo continuamente mamado por mi boca.&lt;br /&gt;Casualmente o no se aferró a mi glande si la protección de la piel que ahora estaba completamente resbaladizo por todo el líquido que había segregado. Frotaba mi polla firmemente mientras yo seguía trabajando su coño desde el clítoris y ahora con mi dedo presionando insistentemente la parte más exterior de su agujero. Yo daba respingos de placer intenso del roce de su mano con el glande ardiendo, tanto que mi verga se ponía cada vez más dura y tensa. Tuve que pararla si no quería descargar toda mi leche antes de que ella sintiera mi calor en ella. “Necesito follarte” le susurré desesperadamente. “Pues follame” fue toda su contestación&lt;br /&gt;Así es que me puse entre sus piernas y dispuesto a follarla cuando quise disfrutar del chocho peladito así que en vez de hincarle mi falo hasta rellenarla decidí jugar con él en su piel suave. Con la mano en mi polla comencé a frotarla por sus labios mayores y por el centro de su raja. Todo era uno, no había distinción entre fuera y dentro y mi glande seguía teniendo el mayor contacto con su piel lo que me volvía loco. Me centré en su clítoris, frotando mi polla contra el y dando unos ligeros golpecitos como castigandolo. Yo no podía más cuando sentí que ella se corría; sus espasmos, sus grititos, su cara que me indicaba que ya no estaba en este planeta, todo esto desató en mí toda mi pasión y en menos de un segundo estaba descargando toda mi leche en ese chochito rasurado que todavía estaba dando los últimos coletazos de sus espasmos. El contacto de mi lefa caliente en su chocho volvió a excitarla y provocó que su orgasmo durara más todavía. Mientras yo restregaba el glande inflamado por sus pliegues veía los grumos blancos en contraste con el rosa fuerte de su vulva recién corrida y húmeda y me ponía malo. Cuando dejé de descargar decidí meterle la polla para descansar calentito al tiempo que la entraba y la sacaba suavemente, como relamiéndome del gusto de un buen chocolate cuando se te termina en la boca…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5658010490476652271-8027884043615655000?l=succubo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://succubo.blogspot.com/2007/11/rasurame.html</link><author>noreply@blogger.com (Molamolax)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rypedj_weKI/AAAAAAAABOk/5BYUZtx4pEo/s72-c/VanessaErotica1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271.post-8048349456635927609</guid><pubDate>Tue, 28 Aug 2007 21:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-08-29T00:33:17.662+01:00</atom:updated><title>Menorca</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RtSwtmtWk5I/AAAAAAAAArY/VHmYQFVEjVA/s1600-h/d2fa9.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RtSwtmtWk5I/AAAAAAAAArY/VHmYQFVEjVA/s200/d2fa9.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103898575248987026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:85%;"  &gt;¿Habeis estado en Menorca? Es una isla maravillosa y sobre todo muy versátil con muchos contrastes y muy virgen. El ambiente que se respira es el de tranquilidad, relax y libertad; libertad en todos los sentidos. Mezcla de culturas, de idiomas, de colores de piel, de creencias, de vergüenzas… &lt;br /&gt;Yo fui a Menorca con dos amigas, Ana y Teresa. Ana es una chica morena de piel y pelo, con unos ojos mezcla de verde y marrón con un aura negra que enmarcaba ese delicioso iris redondo. Tenía una boca de labios finos pero amplia, lo que hacía muy veraz su sonrisa y daba a su carita un aspecto de global felicidad. No obstante, sus labios, siempre rojos, resaltaban y hacían que cada vez que la mirara me recordara a una muñeca de juguete.&lt;br /&gt;Teresa, sin embargo, tenía un aspecto más feroz. Era una “niña mala”, con piercings, y el pelo recortado como al tún tún, pero que le caía estratégicamente sobre la frente y las orejas pareciendo un dibujo manga japonés. Su boca también era amplia, pero jugosa, con labios rosas carnosos que al hablar se movían tanto que me hipnotizaban y no me dejaban escuchar su conversación.&lt;br /&gt;Nos alojamos en una casita de dos habitaciones que daba a una urbanización con una piscinita en la que los niños ingleses e italianos se pasaban el día chillando y salpicando. Nuestro plan no era el de disfrutar del alojamiento, así es que nos planeamos la semana dividiendo las calas por días: lunes y martes al sur, el miércoles iríamos a Ciutadella, el jueves exploraríamos las calas del norte… &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Pero hoy hemos llegado por la tarde a la isla y hemos decidido bajar a la calita que está a un kilómetro del apartamento, para tomar un primer contacto con el sol y los vendedores de fruta ambulantes. Es una cala pequeña, de unos veinte metros pero no hay mucha gente, solo los que se alojan cerca. Está más baja que el nivel de la carretera que pasa cerca por lo que hay que bajar por una pequeña escalera. Un chiringuito de playa la vigila desde uno de los extremos de la bahía, con su olor a fritanga y sus luces de tungsteno que contrastan con los tubos fluorescentes de la cocina. Se está poniendo el sol y la gente se marcha y nosotros, con ganas de comernos cada minuto de nuestras tan merecidas vacaciones nos acercamos al chiringuito y, sin deshacer las maletas, nos sentamos para cenar escuchando el rumor de las olas y la música de Cadena Dial de fondo y respirando la brisa húmeda del mar.&lt;br /&gt;Ensalada, sardinas, queso de la tierra y vino, mucho vino. El caso es que a lo mejor era el cansancio del viaje, o la desinhibición de la isla, o simplemente el volver a encontrarnos los tres nos hizo tomarnos esa cena como una verdadera bienvenida: risas, bromas, más vino,…&lt;br /&gt;Al terminar nos acercamos a la playa, ahora desierta, iluminada ampliamente con la luna casi llena que la impregnaba de un halo azul de misterio. Estábamos solos y cogimos una tumbona cada uno. Solo se oía a lo lejos la música machacona del chiringuito y el ruido de las sillas y las mesas que estaban ya recogiendo. Seguimos hablando y admirando el resplandor de la arena blanca de Menorca con la luna e intentando vislumbrar alguna estrella fugaz que, por supuesto no vimos, bien por la luz o nuestro estado. Yo me encontraba bien y lleno de vida y los 25 grados de la noche no ayudaban a calmarme así es que les dije en voz alta: “Me voy a bañar”. “Estas loco?”, “Ni de coña”, “no hay huevos”,… son muchas de las frases que escuché mientras que descalzaba, y me quitaba la camiseta. Me quedé un momento pensativo y me quité los pantalones para dirigirme en calzoncillos al agua. Estaba tibia, no impresionaba la temperatura pero sí la transparencia con la que era capaz de ver cualquier granito de arena del fondo. Una vez dentro, las llamé y les dije que vinieran, que el agua estaba buenísima!!! No se animaban y yo seguía nadando. Y era tal la sensación de bienestar que me quité los calzoncillos para disfrutar del frescor del agua en todo su esplendor. No hay nada mejor en esta vida que bañarse desnudo sintiendo que agua recorre pliegues que no están acostumbrados. Fue entonces cuando vi que Ana se levantaba de la tumbona y también se descalzaba y a lo lejos pude apreciar como se quitó su camiseta y sin pantalones se acercaba al agua. Teresa hizo lo mismo pero también se quitó el sujetador, mostrando su exhuberancia que llevaba retenida en esa camiseta granate. &lt;br /&gt;Tardaron un poco más en meterse, porque ya se sabe que las niñas son más ñoñas y mientras tanto yo decidiendo si volvía a vestirme o sentaba un precedente en nuestra relación de esta semana de vacaciones. Les dije que estaba desnudo y ellas se rieron y comenzaron a perseguirme como para avergonzarme o con ganas de fastidiar. Pero corrí poco y les dije, ¿queréis? Pues aquí me tenéis!!! Entonces fueron ellas las que se cortaron. No obstante, tenia a dos mujeres estupendas en ropa muy pequeña iluminando sus cuerpos que ahora estaban llenos de agua de mar. No pude evitar sentir como mi polla empezaba a ponerse dura. Yo intentaba pensar en otra cosa, y nadar para evitar que el flujo de sangre circulara pero era inútil. Ellas, con gran juerga me notaron extraño e intentaron acercarse pero yo huía. Les dije, “mirad, mejor os vais saliendo que yo tengo que reposar aquí un rato…” Y fue cuando Teresa se acercó más: “¿que pasa? ¿Necesitas ayuda?”. Lo dijo cerrando los ojos de manera que supe que se iba a acercar a no ser que la parara. “No, si solo es un ratito”. Ana, se dio cuenta y le “entró frío” de repente así es que se salió del agua para secarse en la orilla. Mientras Teresa seguía acercándose y yo echándome para atrás hasta que saltó para hundirme (y lo consiguió). Yo sentía sus tetas muy cerca de mi cuerpo e intentaba desviar la atención pero ella seguía con el juego así es que decidí contraatacar. Empalmado como estaba la amenacé con hacerle cosquillas y salté para agarrarla por la cintura y hundirla también y ella corrió. Hacíamos mucho ruido mientras Ana nos miraba desde la orilla. En el primer salto a agarré por la cintura y la tumbé. Al salir del agua seguí persiguiéndola pero esta vez la agarré por las bragas que aún llevaba puestas. Puso cara de indignada pero siguió corriendo y esta vez, al saltar sobre ella la agarré de la cintura pero mi polla se chocó estrepitosamente contra su muslo.&lt;br /&gt;Ella ya sabía por esos momentos mi estado y no hacía más que provocarme. Empezamos a jugar a que “te toco”, echando la mano a la entrepierna del otro. Una vez ella pellizcó mi ingle pero restregando todo su brazo por mi polla. Yo toqué su vello que sobresalía por el borde superior de las bragas. Ana seguía fuera, observando, cuando en una de estas ella echó mano de mi polla y la agarró firmemente con la palma de mano hacía abajo. Enseguida nuestras miradas se cruzaron para estudiar el lenguaje de la aceptación o rechazo de este juego tan peligroso. Entonces le pregunté “¿y Ana?”, “Tranquilo, ya te la tirarás mañana…” Entonces fue cuando nos acercamos y nos fundimos en un beso en la boca que iba a ser el preludio de otra penetración. De rodillas como estábamos en el suelo de la playa mi reacción inmediata fue echar mano de sus bragas, tocando por encima de ellas su duro pubis y sintiendo el almohadillado interior de su pelo recortado en forma de bikini. Ella, al sentir mi mano aumentó su respiración haciendo que el aire que salía enfriara mi cara y al mismo tiempo se intensificara el beso haciendo que la lengua explorara esa boca todavía desconocida para el otro y que los dientes intentaran apresar los labios para dominarlos e imponer su voluntad rabiosa en aquellos momentos. Yo seguía frotando sus bragas para estudiar su reacción cuando en un movimiento furtivo metí la mano por encima de ellas confirmando el taco del pelo recortado para el bikini. Mi dedo experto se deslizó por su raja tocando primero el clítoris y deteniendose en la entrada de la vagina. A pesar el mar noté sus fluidos cálidos y viscosos dándome la bienvenida y preparandome la entrada. Cosa que no hice porque estaba disfrutando del beso intenso y desgarrado que nos dábamos. Sentí la presencia del piercing en su labio y no me molestó por lo que seguí intentando morderle la boca y sentir sus labios carnosos bajo el poder de mis desgarradores dientes. Ella mientras tanto intentaba hacer lo mismo y lamía mi boca y con la mano hacia abajo masajeaba mi polla dura chocándola de ven en cuando contra su pierna por accidente. Yo seguía con el juego de no entrar pero repasando cada pliegue de su vulva en movimientos ascendentes y descendentes, como queriendo repartir todo su jugo por ella misma. Cada vez me pasaba más tiempo en su clítoris, primero con movimientos fugaces que la hacían dar un respingo pero aumentando esa intensidad a medida que notaba que me aceptaba. Ella acercaba cada vez mas su cadera hacia mí hasta sentarse en mi pierna lo que hacía muy difícil mi trabajo tan delicado.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando me dio la señal, echando su cabeza hacia atrás y cortando el beso de raíz. Me encontré con sus tetas grandes más próximas a mi cara. Tenía el pezón amplio, con la aureola abultada y el pezón sobresaliendo y mirándome exigente. Directamente lamí de abajo a arriba su pezón absorbiendo toda el agua salada que nos envolvía. A los tres chupetones comencé a succionar su pezón notando su placer en la mano que seguía recorriendo su coño. El pezón se puso duro recibiéndome por lo que al cabo de un poquito, cuando se acostumbró a mi lactancia adulta, comencé a mordisquearlo suavemente; después del episodio salvaje de beso en el que prácticamente nos devoramos, no podía reprimir mi ansia caníbal con ese cuerpo. Ella seguía respondiendo bien a la terapia, y cada vez apretaba más su duro pubis contra mi pierna. Aproveché el momento para sacar la mano de sus bragas y poder coger así sus tetas en toda su redondez. Masajeaba mientras seguía succionando y mordiendo de sus pezones y ella se apretaba contra mí. Yo alternaba sus tetas y cuando una se quedaba huerfana de lengua, había otra mano que la consolaba… Tanto se arrimaba a mí que perdimos el equilibrio y nos hundimos en el agua saliendo casi sin respiración, más por la emoción que por el incidente. &lt;br /&gt;La cogí de la mano y le dije “ven” arrastrándola hacía el fondo de la bahía. Ella extrañada me siguió no obstante. Mientras la arrastraba miraba su cuerpo y su cara a la luz de la luna, reflejando su ansiedad y su sonrisa desconcertada. Éramos ajenos a los últimos ruidos del chiringuito de al lado, y a la mirada de Ana que nos observaba desde la orilla y que, por supuesto, ya sabía de que iba el tema. Me paré con el agua por el ombligo y entonces la cogí por la cintura y la levanté sobre mi pelvis. Se aferró con sus piernas a mi cintura mientras con las manos me agarraba la cabeza para volvernos a fundir en un beso premonitorio. Bajé las manos y retiré sus bragas de la entrada y comencé a meter mi polla. Sentí el contraste del fresco del agua con su interior tan húmedo como el exterior que nos rodeaba y en breves movimientos tenía toda mi polla entera y dura dentro de ella, y a ella gimiendo hasta que su vagina se acostumbró a mi dilatado tamaño. El beso paró de repente para centrarse en la sensación de ser invadida, resoplando en mi cara. Comenzamos a movernos. Follar en el agua es muy cómodo porque puedes permitirte el lujo de posturas que en superficie no disfrutas. El ritmo empezó fuerte pero intenté calmarlo para evitar correrme tan pronto, dando un ritmo de galope de caballo, moviendo mi cadera arriba y abajo mientras ella se sostenía en mi cintura. No podíamos estar más cerca y mi cadera frotaba su clítoris y su vulva al tiempo que mi verga la invadía hasta lo más profundo de sus entrañas. Ella estaba extasiada cuando de repente paré. Se asustó pero le dije que se tumbara… Ella echó el cuerpo hacía atrás y se quedó flotando en el agua. Su pelo cortito se balanceaba al ritmo de las olas y yo seguía follandola pero esta vez con mi polla presionando hacia arriba como queriendo abrirse paso. Ella sentía más porque yo la rozaba más y comenzaba a gritar un poco más fuerte…Me encantaba esa visión de su cuerpo entregado a mí, con las distorsiones del agua, y como en blanco y negro. Solo percibía sus pezones ennegrecidos y el pelo de su coño resaltar sobre su piel y el reflejo de la luna. &lt;br /&gt;Yo estaba excitadísimo de poder follar en aquella postura y verla a ella disfrutar por lo que no pude aguantar mucho tiempo… Paré resoplando y ella se incorporó. Enseguida se dio cuenta de lo que pasaba e intentó echar mano de mi polla, pero se lo impedí con la mirada diciendo “se acaba la diversión”. Así que fui yo el que empezó a trabajarla a ella. Volviendo otra vez sobre sus tetas y mi manos directamente a su entrepierna. Ya no tuve que retirar nada porque sus bragas habían quedado apartadas y entonces me gustó acariciar sus labios mayores suaves, recién preparados para el verano. Empecé a frotar su clítoris al tiempo que le comía las tetas y ella frotaba mi cabeza y la presionaba contra sí. El clítoris ya estaba grande y duro y yo seguía jugando con mis dedos con él cuando en un acto de malabarismo conseguí meter mi otra mano en su coño frotando los pliegues iniciales como queriendo levantarla con un solo dedo. La respuesta fue mágica y después de un río de flujo caliente sentí las contracciones de su chocho contra mi dedo y sus espasmos en sus caderas retirándose de mis manos pero afrentándose fuerte contra mi pierna. “Me he corrido” me dijo con un hilito de voz más propio de una niña recién despertada. “Lo se” dije mientras la besaba tiernamente en la boca hasta que se recuperara… Era impresionante ver a esa mujer salvaje con aspecto de manga japonés totalmente desarmada y entregada.&lt;br /&gt;Pero no duró mucho tiempo porque enseguida echó mano de mi polla y empezó a moverla como loca, mirándome a los ojos con deseo como retada por si conseguía hacer que me corriera.  A mi me gustaba la sensación de esta niña totalmente centrada en mi rabo, esforzándose y dando lo mejor de sí misma para conseguir sentir mis estertores y eso me excitaba. Sin embargo, el agua no es el mejor sitio para las pajas y después de disfrutar de unos momentos mas de egoísmo le dije que no lo iba a conseguir. Sin decir nada, la puse de espaldas a mi y la levanté hasta mi cadera. No pesaba nada y la sostenía por la cintura. Le metí la polla por detrás. Su coño ahora estaba más cerradito y tuve que abrirme paso a base de breves empujones impacientes hasta que por fin su culo se posó sobre mi cuerpo y mi polla la rellenó completamente. Entonces fui yo quien se movía y disfrutaba de su espalda tersa y arqueada que cada vez me excitaba más. No quería terminar el juego pero la intensidad había subido de forma inimaginable y noté como las venas se dilataban y las dureza se convertía en un fenómeno de rigidez extraordinario. Me aparté y entonces ella fue la que con su mano moviéndola primero rápido y luego lenta pero enérgicamente, desplegando toda la magnitud de mi glande ardiendo en el frescor del agua salina, supo extraer hasta la última gota de leche de mi falo que se derramaba dentro del agua. Nos quedamos mirándola como flotaba como si se tratara de una lámpara de lava de esas de los años 70. Y nos reímos gastando bromas sobre el posible embarazo de una sardina o cualquier otro pez-chica que pasara descuidada por allí.&lt;br /&gt;Sentí un poco de vergüenza al salir porque Ana seguía observandonos, y con una sonrisa socarrona me dijo “¿ya puedes salir? ¿ya te han echado una mano?”…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5658010490476652271-8048349456635927609?l=succubo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://succubo.blogspot.com/2007/08/menorca.html</link><author>noreply@blogger.com (Molamolax)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RtSwtmtWk5I/AAAAAAAAArY/VHmYQFVEjVA/s72-c/d2fa9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271.post-4035018447928415559</guid><pubDate>Fri, 18 May 2007 22:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-05-18T23:55:49.256+01:00</atom:updated><title>Secador</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rk4uYlOvtdI/AAAAAAAAAq8/8CQ7hIFqEKw/s1600-h/Axia-Desnudeza_en_el_rincon-RamiroNogal.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rk4uYlOvtdI/AAAAAAAAAq8/8CQ7hIFqEKw/s200/Axia-Desnudeza_en_el_rincon-RamiroNogal.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066037630684083666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Aquella mañana habíamos follado nada mas despertarnos. No era lo normal pero yo me había despertado animado y, digamos, le introduje las ganas a ella, que tampoco hacía falta que la animaran mucho. Los polvos matutinos son raros; por un lado son los más dulces del día ya que te llenan de energía y alegría, pero por otro son difíciles de conseguir porque el cuerpo no se ha despertado todavía y las sensaciones cuestan de ser registradas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Después de terminar con un beso, o mil, me fui a la ducha antes de preparar el desayuno. Al poquito me siguió ella, hizo un pis y me robó la ducha apenas había terminado de aclararme. Allí estaba ella, radiante como siempre y su cuerpo todavía con el rubor rojo del esfuerzo y los pelos de punta del contraste de temperaturas. Me quedé admirándola y segundo y salí fuera a vestirme: camisa, corbata, traje, zapatos brillantes… Desde la habitación escuché que terminó la ducha y comenzó el pelo. Es un tiempo que necesita para sentirse ella, es su espacio y yo lo respeto, normalmente. Entré en el baño y la vi desnuda repasando cada mechón con el aire caliente. Seguía esplendida. Me quedé embobado y esa visión me hizo hervir la sangre. Me acerqué y me arrodillé delante de ella con el pretexto de abrir el armario del lavabo. Pero esa no era mi intención.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Acerqué mi cara a su pubis. Allí volvía a estar, rasurado completamente hacía solamente un día, lo que le daba el aspecto delicado y pueril que tanto deseo pero al tiempo que te deja un rastro agrio de escozor de los pelos que, rebeldes, quieren volver a cubrir su dulce secreto. No se lo esperaba e hizo un respingo hacia atrás y puso cara de molesta “¿Qué haces!” “Nada tú sigue a lo tuyo”. El secreto está en acertar en el momento exacto y en el punto exacto de su vulva para que ese rechazo se convierta en escalofrío por las entrañas y no vuelva a retirarse. Casi siempre lo consigo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ella quería hacerse la indiferente mientras mi boca comenzaba a lamer sus labios exteriores que se defendían como las ortigas que yo adoro. Repasaba su anatomía mientras yo, furtivamente introducía la lengua en su seno tan protegido por la planta de espinas tan dulces. El calor era insoportable; yo completamente vestido, el secador a plena potencia y haciendo el esfuerzo de alcanzar su placer con unas piernas cerradas, de pié y en una actitud de (aparentemente) total indiferencia. Pero su sabor la delataba. Sentía que se estaba derritiendo por dentro y el metálico dulce de su flujo no mentía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El secador seguí funcionando cuando ella levantó una pierna para ponerla encima del retrete. Era la señal, ahora tenía todo su coño a mi disposición, y lo que es más importante, toda su alma y toda su voluntad. Con mis manos abrí su labios mayores para acceder a libar su más preciada intimidad, por segunda vez en el día. Tenía su clítoris todavía escondido en su capucha y sus labios brillantes, rosa oscuro y dulces. En el momento que mi lengua al completo los envolvió se estremeció, y cuando comencé a chuparlos hacía adentro, sorbiendo las finas tiras de sutil carne hacía mí, poniéndolos en tensión mientras mi lengua los friccionaba a mil revoluciones por segundo, ella se dio cuenta de que yo iba en serio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Por fin apagó el secador, justo cuando alcanzaba mi límite antes del desmayo. No quería privarla de un segundo de placer así es que aguanté el ambiente, pero merecía la pena escucharla gemir, susurrar y respirar hondamente. La visión de aquel pubis rasurado que ponía el horizonte en mis ojos y que me ocultaba parcialmente sus tetas desde abajo y más arriba su cabeza que asentía lentamente con los ojos cerrados me excitaba y me animaba a continuar dandole placer solitario para que ella lo disfrute sin preocuparse de nada más. Y eso lo percibió mi polla que, a pesar del desgaste recién realizado me presionaba fuertemente en mis pantalones. Mientras continuaba masajeándole su chocho a mi placer, desabroché mis pantalones como pude y empecé a hacerme una paja para acompañarla. Procuré que ella lo notara poniéndome muy cerca de su pierna de manera que, o bien mi verga caliente se pusiera en contacto con la delicada piel de su tobillo, o que su pierna notara las enérgicas vibraciones que me estaba transmitiendo para aliviar la tensión que había acumulado. Es curiosa la sensación que te transmite una paja cuando estas con alguien, es como si al principio no te dieras placer y solo fuera un elemento de juego más, con sus cavidades y sus surcos. Pero con el tiempo dejas de rechazar esa sensación y entiendes que es tan peligroso, o más, que cuando estás solo porque puedes llegar a correrte sin darte cuenta, sin poder evitarlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando ella notó que me estaba tocando su actitud cambió. Le excitaba sentirme, aunque no podía verme. Sabía que tenía mi polla fuera y se la imaginaba tan dura como hacía una rato y tan deseosa como a ella tanto le gustaba. Pero lo que más le excitaba era saber que me estaba gustando. No le estaba comiendo el coño como un acto de caridad hacía ella, si no porque realmente me excitaba y se lo estaba demostrando de forma espontánea. Se sentía deseada y amada y eso aceleró su estado descargando sobre mi lengua más líquido que absorbí de manera febril, como si estuviera viajando dia y noche por el desierto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A pesar del dolor inicial del miembro (normal cuando vuelve a reactivarse para dar la talla de nuevo) la situación podía conmigo. Ella totalmente entregada y desnuda, abriendo cada vez más su pierna para que pudiera alcanzar sus pliegues más íntimos. Yo de rodillas servilmente atendiendo únicamente sus necesidades mientras intentaba dar salida al calor interno que yo mismo me había provocado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Noté como se tensaba, como su clítoris, completamente desplegado a mi, se retraía cada vez que mi lengua lo atacaba. Intentaba morderlo dulcemente, y ella gritaba y aún así se abría más a mí. Todo era brillo y humedad, suya y mía cuando me agarró del pelo de la cabeza para arrimarme o separarme sin saber por qué decidirse. Sentí su éxtasis y toda mi sangre entonces se centró en mi glande en un espasmo soltó un chorro de leche al tiempo que ella gritaba de placer. Yo ya no podía controlar lo que le hacía a ella; no sabía si le hacía daño por apretar muy fuerte o si por el contrario la falta de roce la estaba dejando en un limbo indeseado. Mi boca se apretaba fuerte contra su coño y mi respiración entrecortada por mis sacudidas la hacían aumentar el tiempo de su orgasmo. Sabía que me estaba corriendo por mis movimientos y por algún que otro impacto de 37 grados en su piel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:85%;"  &gt;Me quedé sin aliento, de rodillas con la cabeza baja para poder respirar mientras ella se reclinaba en la pared liberando un poco de la tensión de sus piernas. Al cabo de unos segundos la miré sonriendo y ella me devolvió el cuarto de sonrisa que su esfuerzo de maratón y su todavía palpitante vulva le permitieron. Pero sabía que estaba FELIZ. Fue después cuando nos percatamos del estropicio en el suelo del baño y nos reímos abiertamente para terminar de liberar la tensión que quedaba y para demostrarnos que éramos felices y que las sorpresas siempre son bien recibidas, aunque esta vez llegáramos tarde al trabajo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5658010490476652271-4035018447928415559?l=succubo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://succubo.blogspot.com/2007/05/secador.html</link><author>noreply@blogger.com (Molamolax)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rk4uYlOvtdI/AAAAAAAAAq8/8CQ7hIFqEKw/s72-c/Axia-Desnudeza_en_el_rincon-RamiroNogal.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271.post-5986435387202385896</guid><pubDate>Sun, 13 May 2007 14:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-05-13T21:21:08.358+01:00</atom:updated><title>El segundo</title><description>&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:85%;"  &gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rkcx37DDf6I/AAAAAAAAAqk/K1rAOZm92CU/s1600-h/432262745_25b398b1d6_o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rkcx37DDf6I/AAAAAAAAAqk/K1rAOZm92CU/s200/432262745_25b398b1d6_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064071142814482338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos exhaustos en el sofá, desnudos, pegados, con la piel tirante, pero una sonrisa que nos rasgaba la cara, sin llegar a creérnoslo ninguno de los dos. Estábamos allí, con nuestra intimidad expuesta al otro, al grado máximo de amistad, de confianza, de generosidad hacia el otro, completamente vulnerables pero encantados de estarlo, encantados de entregarnos. Gastamos bromas absurdas que solo ella y yo comprendemos para recuperar el aliento y hacer la situación más íntima si cabe. Todo mientras ella fumaba un cigarrillo.&lt;br /&gt;Al cabo de un rato ella se puso en pié, se enfundó en mi camisa a medio desabrochar y corriendo a saltitos a la cocina me dijo “¿quieres un té?”. “Vale”. Me quedé mirando a las paredes naranjas y los muebles wengé pensando e intentando interiorizar el momento mientras la veía a ella manipular los trastos de la cocina con la camisa que le llegaba prácticamente por la rodilla, las mangas dobladas cinco veces y sabiendo que debajo de esa tela de algodón estaba su cuerpo caliente y suave como lo había sentido antes. Me recreaba en ese pensamiento cuando ella regresaba al salón con la bandeja con las tazas, el azúcar y la miel. Tenía los pezones duros que intentaban rasgar la camisa para salirse explosivamente, lo que no me permitía ver el volumen de sus tetas y su redondez. Me gustó mucho esa visión. Comenzó a excitarme.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Dejó la bandeja en la mesa y me preguntó que quería miel en el té. Le dije que ya me lo ponía yo y hundí la cuchara en el tarro. Al levantarla vi los reflejos dorados del líquido pringoso y me recordaron a sus ojos y a su pelo. Y a su sonrisa. Sin pensarlo dos veces me acerqué con la cuchara a su boca y le alicaté la mejilla, la comisura de los labios con la miel y un poco cayó en su pelo y en su oreja. Instintivamente se echó hacia atrás levantando las manos hacia arriba y gritando “¡¡pero que haces??” pero no se me fue la sonrisa de la cara porque acto seguido y sin contestar me acerque para limpiarle. Empecé lamiendo su mejilla. Sentí el picor de la dulzura de la miel en mi garganta, mezclada con el aroma de su cuerpo que emanaba del recinto de su camisa y los últimos efluvios de Channel n5 que quedaban todavía presentes. Ella aceptó bien el gesto y me moví hacia sus labios para seguir lamiendo al tiempo que volvía a besarla dulcemente. Ella me devolvía el gesto y noté como su respiración volvía a aumentar el ritmo. Volví a su cara, lamiendo la miel y su piel, hacía su pelo y su oreja, el lóbulo pequeño y compacto lacerado por el pendiente plateado. Ladeó su cabeza en signo de aceptación y comencé a limpiarle el cuello de una miel imaginaria pero más dulce ahora todavía. Sentí como polla empezó a palpitar y a notar el dolor de la sangre volviendo a fluir por los vasos convulsivamente vaciados hacía algunos minutos. Ese dulce dolor hace renacer las tensiones y alegra el corazón.&lt;br /&gt;Volví a introducir la cuchara en el tarro de miel y esta vez vacié su contenido lentamente en sus tetas. Apunté a sus pezones que hicieron de fuente goteando hacia la base de sus tetas. Ella me miraba con una sonrisa y respiraba fuerte. La camisa se puso perdida. Da igual. Y comencé a retirar la miel de sus duros pezones con la punta de la lengua únicamente al principio y luego con toda la plenitud de la boca. La camisa, sin estar del todo desabrochada me permitía ver su vientre acompasando la respiración y el vello de su pubis. Mientras le chupaba las dos tetas de forma alternativa le metí un dedo en su coño sin previo aviso. Soltó un pequeño suspiro al tiempo que noté como una ola de calor me lo invadía. Ella también lo estaba deseando y agradeció el gesto impulsivo. Yo lo capté y de repente mi instinto de animal se despertó y me obligó a ser más brusco con sus tetas. A comerle los pezones de forma desesperada, con los dientes, succionando bruscamente mientras movía mi dedo en su interior sin sacarlo, frotándolo contra su parte anterior y sintiendo sus surcos duros. Ella respiraba cada vez mas fuerte echando la cabeza hacia atrás o cogiendo la mia y presionandome contra su pecho para que le extrajera más placer de sus botones oscuros, ya enrojecidos por el terrible “castigo” al que los estaba sometiendo.&lt;br /&gt;Saqué el dedo de su coño y lo volví a introducir muchas veces, humedeciendo su vulva con sus propios líquidos hasta que noté como gotas de su flujo empapaban la palma de mi mano. Entonces retiré la mano y me introduje el dedo en la boca para saborear esta vez su miel de origen humano. Ella me miró y se lanzó a mi boca para arrebatarme con su lengua de todos mis rincones mi saliva. Le gustan los sabores fuertes pensé y entonces me agaché de rodillas en el suelo mientras ella se reclinaba en el sofá y abría instintivamente las piernas a lo que se avecinaba.&lt;br /&gt;Mi lengua visitó primero su vagina que antes había explorado mi dedo. Estaba caliente y salada y volví a recordar el sabor de su cuerpo. Pero acto seguido me dirigí a su clítoris para envolverlo con mis labios. Quería darle calor ya que estaba expuesto al aire mucho tiempo. Y ella acompañó mi gesto con un quejido de placer. Mi lengua comenzó a lamerlo de abajo a arriba despacio pero con menos consideración que la vez anterior porque ya sabía como tratarlo. Después más rápido y luego mezclé mi lengua con mi dedo para no dar ni un microsegundo de respiro al pobre órgano que se retraía ante tal avalancha de roce húmedo y caliente. Ella lloriqueaba e intentaba agarrarme del pelo sin saber si retirarme, pararme o moverme más rápido. O simplemente para sentir la realidad de ese momento de ensueño. Sus manos me hacían daño pero aguanté y yo la trataba un poco peor cada vez. Nos encantaba. Terminé de abrirle la camisa con torpeza y así poder contemplar desde el primer plano de su pelo las perlas de sudor y nectar de su vientre y sus pechos descolgados lateralmente. Su respiración. Me encanta. Levanté las manos para alcanzar sus tetas y presionar y pellizcar sus pezones.&lt;br /&gt;Le abrí el coño ampliamente para admirar el contraste de colores de su pelo negro al rojo de su excitación, y su brillantez. Me retiré un poco y le sople el aire más frio que tenía para que notara el contraste y así volviera a sentir la calidez proporcionada por mis labios y mi lengua.&lt;br /&gt;Mi polla dolía de verdad. Casi no estaba recuperada del polvo anterior y le estaba exigiendo más. Me miré y vi el glande completamente desplegado, brillante y de color rojo y las venas marcadas en todo su tronco. No se sí ella llegó a correrse pero yo no podía más así es que me levante y le metí toda la extensión de mi polla de un solo intento. “Ahhhh” volvimos a decir los dos al tiempo pero esta vez ya estábamos preparados y yo podía moverme más rápido. Y así lo hice. Yo de rodillas en el suelo y ella con la espalda en el asiento del sofá. Su cadera en vilo sostenida por mis manos y atravesada por mi verga. Desde mi posición la veía a ella entera. Sus ojos cerrados y su boca abierta. Sus tetas abundantes meneándose al ritmo de mis envites como medusas en el oleaje. Su vientre hinchándose y vaciandose cada vez que mi polla entraba y salía. Y su coño aceptando mi palo como si fuera parte de él mismo. Aumenté el ritmo por la excitación de la vista que proporcionaba su abandono a mis maniobras hasta que la fatiga me obligó a retirarme para tomar aire. Ella respiró preguntandose porque había acabado. Comprendió y me dijo que me sentara. Ella lo hizo encima clavandose la polla hasta que notó como presionó su pared más lejana y gritó. No podríamos estar más cerca de no ser que nuestros huesos se hubieran partido en mil.&lt;br /&gt;Comenzó a mover su cadera de adelante hacía atrás aumentando el ritmo progresivamente. Me seguía doliendo la polla pero disfrutaba del dolor que no me dejaba sentir ni correrme y me garantizaba que ella podía disponer de mi a su voluntad. Luego levantó las caderas para ponerse en cuclillas y volvió a meterse la polla. Su chocho solo cubría el glande y un poco más por lo que estaba casi toda mi polla fuera, pero eso sí, ella sabía como subir y bajar como si estuviera ensartada (que lo estaba). ¡que bueno es el ejercicio físico en las mujeres! Disfrutaba de esa vista. Era un sueño hecho realidad. Y me encantaba ver sus tetas cerca de mi cara con ese ímpetu. Ella cayó sobre mí de rodillas para recuperarse del esfuerzo terrible pero siguió moviendo las caderas adelante y atrás. Yo agarré su culo para sentir ese movimiento también en mis manos. E instintivamente deslicé mis dedos en el agujero de su culo. Me encanta sentir este pliegue. Y comencé a frotarlo superficialmente para percibir todo su relieve. No lo pensé. Pero ella no me dijo nada. La miré y le pregunté si le molestaba y ella muy autoritaria me ordenó “¡¡CALLA!!” mientras seguía respirando fuerte y moviendose. Al cabo de un rato la aparté para que descansara y la tumbé en el sofá. La cubrí con mi cuerpo y la follé con los dos cuerpos pegados. Ella sentía mi peso pero le agradaba. Me alcé sobre mis brazos y me movía liberándola de mi presión pero no permitiendo que decayera el ritmo ni el placer. La polla ya no me dolía y la sentía dura y gorda.&lt;br /&gt;Paré y busque a mi alrededor. “¿que buscas?” “un cojín”. “toma”. Le coloqué el cojín en la pelvis y se elevó 15 cm. Justo lo que necesitaba. Me puse de rodillas y abrí mis piernas lo más posible de manera que mi rabo pudiera a penas alcanzar su abertura. Me ayudé con mis manos para forzar la entrada y en cuanto entró comprendió la magia de la postura. Mi polla tiende a ir hacia arriba y ahora está forzada a ponerse horizontal por la pared anterior de su vagina. Al mismo tiempo los vasos sanguíneos están comprimidos y por tanto la sangre no puede escapar y por tanto la polla engorda mucho. Además esta postura me permite una libertad de movimiento que puedo manejar a mi antojo. Ella está vendida a mi voluntad, que no es otra que matarla de placer. Ella no se lo cree. No cree que esté pasando. Yo realmente no siento mucho. Mejor porque si no podría aguantar. Pero la falta de sensibilidad física es rápidamente adelantada por el placer de ver su cara de éxtasis, de incredulidad ante el placer, de abandono y tensión por no saber si su corazón o sus entrañas van a poder aguantar tantos empujes. Follamos muchos minutos en esta postura y yo noté las gotas de sudor por mi espalda.&lt;br /&gt;Pero también me tocaba a mí. Y ella lo sabía así es que me dijo. “Correte tú”. Entonces saqué la polla completamente y volví a metersela despacio hasta el fondo. Y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Ella agradeció el cambio de ritmo y yo me concentraba en restregar mi glande en todos sus pliegos para aumentar la sensación. Incluso me hice una paja encima de su clítoris pero no había manera. Así es que le dije. “Date la vuelta”.&lt;br /&gt;La puse a cuatro patas y ella arqueó su espalda para ofrecerme toda su opulencia en forma de culo y chocho abierto. Me acomodé y la poseí sintiendo como las paredes de su entrada aprisionaban mi falo dolorido e insensible. Pero esta posición me puede y después de pocos ataques sus paredes comenzaron a ordeñar mi polla y a hacerla revivir. “No aguanto” le dije y cada vez la empujaba más fuerte. Sus brazos tensos intentaban contrarrestarme pero acabaron cediendo y su cara impacto en el sofá y ya no pude más: tensé todos mis músculos aprovechando los tres únicos envites que me permite el orgasmo sin correrme y conforme saqué la polla un chorro de leche recorrió su espina dorsal como una estrella fugaz. El siguiente se quedó en su culo y el otro. Mientras yo apoyaba mi verga en la raja de su culo para terminar de frotarme exhausto. Cuando acabaron los estertores ella se dio la vuelta, me cogió la polla con la mano y se acercó para metérsela en la boca de forma suave y húmeda, proporcionándome el calor que terminó de elevarme al cielo. Solo tragó unas gotitas de leche. Lo noté en el beso apasionado que me dio y que me confirmó que nos queríamos y que esto solo iba a ser el principio de muchos polvos cómplices, íntimos y salvajes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5658010490476652271-5986435387202385896?l=succubo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://succubo.blogspot.com/2007/05/el-segundo.html</link><author>noreply@blogger.com (Molamolax)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/Rkcx37DDf6I/AAAAAAAAAqk/K1rAOZm92CU/s72-c/432262745_25b398b1d6_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5658010490476652271.post-2554786936910753214</guid><pubDate>Tue, 08 May 2007 13:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2007-05-13T16:49:22.442+01:00</atom:updated><title>Domadora</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RkczDLDDf7I/AAAAAAAAAqs/Eev4HPYkMPw/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RkczDLDDf7I/AAAAAAAAAqs/Eev4HPYkMPw/s200/1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064072435599638450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nunca había sido objeto de mis miradas ni mi atención. Es una mujer fuerte, de brazos poderosos y marcados y unas piernas que su deporte ha modelado para dotarlas de firmeza y presión como unas mordazas de fontanero de las que no se puede escapar. Pero todo ha ido cambiando a lo largo de los días, de las semanas. Cada vez hay mas confianza y más contacto y lo que podía ser simplemente una fantasía de desahogo, con un elemento nuevo que intentara despertar mi dormida imaginación se está convirtiendo en un sueño reiterativo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me gusta jugar a adivinar como serán ellas sexualmente. Me fijo en su forma de vestir, de moverse, de acatar los típicos comentarios machistas que siempre emergen en la oficina, con ánimo de provocar precisamente esas reacciones. Me fijo en sus complementos, y si se da el caso, en los objetos de su casa. Afortunadamente he tenido la oportunidad de estar en la suya y compruebo que sí, le gusta el sexo. No todo el mundo tiene un ejemplar del kamasutra, y menos expuesto en su librería. No todo el mundo lleva un tanga blanco de puntillas; es la única vez que he podido verle expuesta su intimidad; nunca antes ha asomado su piel más de lo que debía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene un cuerpo sexual. No me refiero a sensual. Es un cuerpo que emana sexo, perfume de tabaco y piel; curvas potentes y exhuberancia femenina. Tiene grandes tetas que no trata de disimular y que convergen en un canal profundo y natural. Su culo es amplio y hermoso, que se mueve cuando anda gritando al viento su gran capacidad de admitir y aceptar y su versatilidad motriz. Su boca es amplia con una sonrisa sincera y explosiva. Sus ojos, transmiten paz de color miel con tonos verdes que recuerdan los sembrados de trigo en la primavera temprana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora todo ha ido bien. Es un cofre cerrado en el que se guardan todos sus secretos como en un galeón español hundido en el caribe. Estoy en su casa, como tantas veces, hablando, riendo,... No se como empezó todo, es confuso: una noche distraida, un bricolaje caluroso, una película oscura,... pero su mirada se ha cerrado en la mía. Ya no es la misma. Yo se que su prudencia no le permite abrir su coraza, pero sus ojos me suplican desde el fondo de su alma que me acerque. Yo no puedo más, mucho tiempo disimulando, mucho tiempo distrayendome, mucho tiempo contentandome con fantasmas y esta vez es ella la que está aquí. Me acerco cogiendo su mano y la beso. Es un beso de prueba, para confirmar que su fortaleza ha arriado sus tabiques. Pruebo sus labios secos, una vez, y otra vez, apretando su mano y sintiendo que nos falta el aire. Pruebo su sabor rancio del tabaco que acaba de fumar, en estos momentos es el sabor más dulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, los besos tímidos delimitadores de fronteras se van ampliando y llego a humedecer sutilmente los surcos de sus labios hasta que parecen medusas flotando en el mar. Y toco la lamprea de su lengua que esquiva me rechaza para volver a encontrarse esta vez más activa. Me falta el aire. Toda la habitación se queda sin él. A ella le cuesta respirar tal vez porque no estemos dando crédito a esto que llevamos anhelando tanto tiempo en silencio. Muerdo, intento contener el instinto predador que me obligaría a arrancar la carne de su labio inferior mientras me retiro hacia atrás. Ella sabe aguantar el arrebato y lo agradece acercándose a mí. Mis manos atrapan su cabeza para que no se me escape ni una molécula de su ser, de su ansiedad y retiro su pelo ralo para dejarme admirar el portento de su feminidad. Me acepta, y me lo demuestra sutilmente ladeando la cabeza para que muerda sus mejillas y ofrecerme sus orejas y su cuello. ¡quien fuera vampiro para poder desatar mi instinto animal en un mordisco de penetración animal! Aspiro su aroma a Chanel n5 y despliega en mí la certeza de saber que es ella la elegida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Se posiciona, me atrapa y comienza a amarme como yo lo hago a ella, desnuda su torso y desesperadamente desnuda el mío. Quiere ofrecerme su fuente de calor y contactarla con mi recién fortalecido pecho. Me encanta la visión de sus tetas anchas y abundantes, naturales, que tienen que someterse a la ley de la gravedad por su generosidad. Adoro sus pezones oscuros y apretados, pequeños en cierto modo, y los beso mientras ella me mira desde arriba agradeciendo que sepa admirar su tesoro y al tiempo sepa estimular su punto de partida. Besos pequeños, con lengua para humedecer, eliminar la tirantez y darle la confianza a sus pezones para aplanarse y dejarse llevar, para luego sentirse traicionados por un mordisco desgarrador que haga vibrar su cuerdas interiores. Ahora me odia porque del abandono ha pasado a la tensión del dolor placentero, pero me pide más, mientras con la mano acaricio su otra teta expectante. Son tan grandes que no me caben en la boca, no me caben en la mano, disfruto la abundancia teniendo una perspectiva cercana y otra lejana. Se estremece cuando acaricio su espalda, calida y suave que después de recibirá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ahora le toca a ella. Con sus tetas en mis manos bajo por su vientre, antesala de sus caderas y desabrocho sus vaqueros. Desde aquí comienzo a oler la mezcla de detergente y suavizante de su ropa interior y sus flujos que gracias al calor se van evaporando para volverme loco. Ella se tensa, a lo mejor es muy pronto, a lo mejor es muy intimo e intenta levantarme la cabeza, pero la tranquilizo con un “shhh” que le hace saber que es mi momento, su momento. Ahí está, su tanga blanco albino que deja entrever la negrura de su vello. Juego con él con sus pantalones a medio muslo y acerco mi aliento a su monte de Venus, las ingles y su suelo que ya empieza a rezumar a través de la tela. Me acerco, me alejo, me entretengo mientras siento su vientre elevarse y descender en un ritmo acelerado hasta que meto mi lengua por debajo de su tela, su protección. En ese momento se arquea como un gato. No la he rozado a penas pero el momento ha supuesto la liberación de la tensión acumulada y de los flujos marinos que tanto me enloquecen. Sabe que lo voy a hacer y está loca por sentirlo. Desnudo su coño. Está bien cuidado dentro de la frondosidad y juego con sus pelos. Mis manos transmiten mi frío a su piel a través de su abrigo y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;se estremece. Mi lengua se posa en el hueso de su cadera y la hace temblar y se va resbalando como una gota de rocío hacia el final del embudo en el que aspiro el aroma a amor que me proporciona. Ella respira muy fuerte. Y yo también, justo delante de ella para que sienta mi aliento en sus pliegues. Muy suavemente deslizo mi lengua de abajo a arriba. Como si fuera parte de ese mismo aliento. Pero ella y yo sabemos que no es aire lo que la estimula. Saboreo su salazón, agria, dulce y metálica y ella me pide más acercándome con sus piernas. Hundo el grueso de mi boca en sus flujos y vuelvo a subir de la forma más cálida que encuentro. Otra vez, otra vez, otra vez,… y esta vez me quedo arriba, buscando su clítoris tembloroso y rígido y solo la punta de mi lengua acierta a rozarlo. Es la primera vez y por tanto no se como le gusta. Así es que probaré muy suave, no directamente si no utilizando su propia piel, con la punta. Acierto y ella responde y yo comienzo a succionarlo como dando besos húmedos. Su cabeza se cae. Buena señal. Muevo más rápido mi lengua e intento sacarlo de su escondite y acceder directamente a él. Una vez allí utilizo la base de mi lengua, libre de estribaciones para que el contacto sea más suave y más intenso, así como el interior de mi labio de abajo… Ella gime, nunca la había oído así, nunca me lo había imaginado. Estoy en un éxtasis al ver si placer e inconscientemente muerdo y ella se retrae. Perdón. Se relaja y comienzo como al principio, pero esta vez a un ritmo más largo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ella se alza y se estira para tocar mi polla a través de mis vaqueros. Está en la derecha, y por primera vez nota su calor y su dureza. No sabe que también está empapada con un flujo delicioso. Se alza más para meter su mano en mi pantalón pero la empujo para que solo lo haga a través de la burda tela. Es suya, pero no puede acceder a ella,… todavía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Su respiración se acelera cada vez más cuando vuelvo a beber todos sus jugos y los traslado a todo su coño de arriba abajo, de abajo a arriba para lubricar sus pliegues carmesí. Lo hago rápido y ella no puede sincronizar el movimiento de respiración con su mano. Se detiene porque no puede concentrarse en otra cosa que no sea la sensación de ser únicamente 28 cm2 de placer. De repente me empuja y me mira furibunda, como si la hubiera vejado en lo más íntimo, me asusto, pero me dice “quieto que me corro” y una sonrisa se dibuja en mi cara. Ahora quiere ella tomar el control.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Bajando más sus pantalones para que no le impidan el movimiento desabrocha uno a uno los botones de mis vaqueros y con un movimiento brusco intenta bajarlos, pero hasta que no cierro un poco las piernas no van a ceder. Allí tiene expuesta la enormidad de mi polla que se transcribe a través de la lycra de mis calzoncillos. Y allí en la punta, un charco me ha desvelado si cabe un poco más. Me mira, me sonríe y retira mi tela para desplegar mi verga húmeda, con el glande rojo parcialmente cubierto y brillante. Con dos dedos toca mi humedad para comprobar su origen y acto seguido abraza mi dureza con la mano para empujar hacia abajo y destapar la punta de lanza que más tarde va a disfrutar. Empieza a moverla y yo siento como si existencia se va concentrando, condensando. Se retira el pelo de la cara y me embarga el calor de su boca en la parte más sensible y más dura de mi cuerpo. Se mueve rítmicamente acompañando su cabeza con la mano y dejando que ésta acaricie el glande desnudo y lubricado por nuestros flujos. Siento perder la sangre, se me escapa. Se retira y respira mientras continúa su movimiento con la mano desde arriba a lo más bajo, repetitivo, delicioso,… Quiere continuar la mamada pero esta vez soy yo el que la para. Le estrecho la muñeca y le ordeno que pare. Se pone digna pero comprende que es por su bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Quiero continuar y vuelvo a echarla hacia atrás y esta vez no hay miramientos. Meto mi lengua en su coño hasta lo mas profundo para repelar los restos solidificados que ansían mi sed. Y vuelvo a repartir su mar por todo su coño, que esta vez ya empieza a cobrar tintes púrpuras. Juego con mi lengua y absorbo sus labios menores estirando de ellos para que a su vez estiren del clítoris. En condiciones normales habría dolor, pero ahora no. Descansa mi boca y mis dedos mojados no dan tregua al botón. Al recobrar el aliento continúo humidificando con mi saliva todos sus rincones parar que la transición sea suave y placentera. Y mientras su clítoris se retrae repetidamente con mi lengua, inspecciono con mis dedos su vagina, hacia arriba para notar sus surcos, sus pliegues, sus escondites,… Esta vez no puede aguantar y deja escapar un grito que me confirma que se ha corrido. Mi dedo lo nota, nota la compresión, nota la humedad, nota el alivio, noto el placer y me elevo al cielo. Este es mi verdadero orgasmo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me dice, “métemela”, y quitando los pantalones me abro paso con el ariete hacia su manantial. Ambos gritamos al sentirnos juntos. Me gustan mucho las pajas y las mamadas pero no hay nada como el abrazo del tejido caliente. Es como si estuviera hecha a mi medida. Se queja mientras la voy dando de sí pero no quiere que pare. Debe ser como aquellos momentos en los que te desperezas por la mañana y tus músculos empiezan a tomar conciencia del día. Yo cada vez voy abriéndome camino sin salir hasta que mis huesos chocan con los suyos y confirmamos que ese es nuestro límite, solo nuestro, no hay dos personas iguales y por tanto nunca volverá a sentir ese límite con nadie. Entonces me retiro porque mis pulsaciones se han disparado y porque quiero volver a penetrarla otra vez, pero esta vez sin aperturas, alcanzando el límite físico de un solo empujón. Quiero ser consciente de que atravieso todo su ser y que soy capaz de llegar a nuestro tope y que ella lo acepta. Y lo hace. Y lo vuelvo ha hacer. Y esta vez no salgo porque quiero escuchar el choque de nuestros cuerpos de forma repetida. Quiero sentir como mi pelo se entrelaza con el suyo y como se acarician por un microsegundo para volver a despegarse y reencontrarse. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No aguanto. La tensión se ha acumulado y apenas puedo empujar diez veces seguidas. Me retiro y respiro muy hondo. “¿Estas bien?”. “Sí, pero no aguanto”. Me sonríe, le gusta saber que es capaz de provocar este sentimiento en mí, le gusta sentirse deseada, le gusta sentirse mujer, le gusta saber que me hace perder la cabeza. “Córrete” y al cabo de dos embestidas profundas se tensa mi piel, siento la existencia centrada en mi polla, me retiro y me corro en su vientre, salpicando sus tetas y la parte baja de su cuello. Se sorprende y se ríe. Yo también me río, mezcla de éxtasis, de felicidad, de complejidad y de amor. Respiro muy fuerte y ella pone su mano en mi polla para ser partícipe de mis convulsiones y darme así el último aliento al placer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:85%;"  &gt;Al recuperarme se reclina y me abraza. Nos quedamos literalmente pegados, oliendo nuestro sexo, pensando en cómo ha sido, sonriendo ambos. Sabemos que funcionamos, y nos gusta. Este ha sido corto, el próximo, dentro de un rato será mejor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5658010490476652271-2554786936910753214?l=succubo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://succubo.blogspot.com/2007/05/domadora.html</link><author>noreply@blogger.com (Molamolax)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pcpAgp9K2kw/RkczDLDDf7I/AAAAAAAAAqs/Eev4HPYkMPw/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/></item></channel></rss>